En muchas instituciones educativas seguimos viendo como el marketing se gestiona como una herramienta táctica. Se le asignan tareas como “llenar eventos”, “hacer publicaciones en redes” o “gestionar campañas”, pero sin vinculación real con la toma de decisiones clave. Y lo que parece una cuestión de estructura o presupuesto, en realidad es una decisión estratégica equivocada que suele «nacer» desde la rectoría o dirección general. Porque cuando se delega el marketing como si fuera un área operativa más, lo que se está perdiendo no es sólo eficiencia…
¿Por qué sigue pasando esto?
En muchas universidades, centros y escuelas de negocios, persiste la creencia de que el marketing “es para captar estudiantes” y que se trata de una función técnica o de apoyo a ventas. Y aunque la captación es una función central, reducir el marketing a eso es como pensar que la docencia es solo dictar clases.
Este enfoque parcial hace que, por ejemplo, se subestime el valor del marketing en la construcción de posicionamiento, se invierta sin estrategia y luego se le eche la culpa al “algoritmo”, el equipo de marketing opere desconectado del equipo directivo, académico y comercial, o que la marca institucional se debilita por falta de consistencia narrativa y una clara dirección.
Las instituciones líderes del sector entienden que el marketing no se ejecuta, se diseña desde la dirección. No es algo que se baje a un “community manager”, sino una función clave de gobernanza institucional.
Las señales de una mala delegación:
Las siguientes son alertasde que la institución puede estar cometiendo el error que frena su crecimiento:
- La dirección general (rectoría) solo se involucra cuando “las matrículas bajan”.
- Marketing depende del área comercial (gran error), sin poder de decisión.
- No hay estrategia de marca, solo campañas estacionales y de «emergencia».
- Las redes y la web están gestionadas como si fueran carteleras.
- No hay vínculo real entre la visión institucional y la comunicación externa.
- No hay una planificación y el presupuesto cambia constantemente según sea la presión para alcanzar los objetivos.
El marketing no es solo para vender. Es para sostener una visión.
Una dirección/rectoría que entiende el poder estratégico del marketing puede alinear todos los mensajes de su institución con su propósito, entender que la experiencia del estudiante empieza antes del primer contacto, utilizar el marketing para construir comunidad, marca empleadora y reputación; y finalmente y con todo esto, crear ventaja competitiva donde otros solo ven publicaciones.
Desde CISD, trabajamos junto a las instituciones educativas diseñando e implementando procesos de cambio y mejora: desde establecer los procesos de planificación hasta la definición de perfiles, campañas y automatización, siempre con foco en resultados sostenibles y crecimiento con propósito.





