En el diseño de la oferta académica, pocas instituciones consideran algo tan obvio como potente: el efecto que tienen las películas, series y narrativas audiovisuales en las decisiones de los futuros estudiantes. Lo que antes se trataba como anécdota, hoy es un factor de demanda real.
Porque cuando cientos o miles de jóvenes se matriculan en criminología después de ver Mindhunter, en medicina tras una sobredosis de Grey’s Anatomy, o en arquitectura motivados por The Queen’s Gambit y sus espacios visuales… no es coincidencia: es una señal cultural. Y esa señal, bien entendida, puede ser utilizada como un insumo estratégico de marketing, comunicación y desarrollo de producto académico
La identidad asociada como factor de elección
Las nuevas generaciones no eligen carrera por prestigio familiar o seguridad laboral. Eligen por lo que imaginan que serán si estudian eso. En otras palabras: el marketing de las carreras no empieza en tu web, empieza en Netflix, YouTube o TikTok.
Las series les muestran identidades posibles, estéticas asociadas, estilos de vida y una proyección de futuro a la que quieren acercarse. La elección académica es, muchas veces, una forma de apropiarse de esa narrativa. Tal como mostró el auge de CSI, donde las inscripciones en carreras forenses crecieron entre un 15 % y 30 % en múltiples universidades de EE.UU según diversos estudios del ABA journal.
Y aunque la realidad no coincida con la ficción (un médico no vive como en The Good Doctor, ni una abogada como en Suits), la percepción es suficiente para generar intención.
¿Por qué importa esto las instituciones?
Porque si sabes qué narrativas están moldeando la aspiración de tus futuros estudiantes, puedes:
- Anticipar picos de demanda y ajustar tu estrategia de captación.
- Conectar tu comunicación institucional con referentes culturales actuales.
- Rediseñar el discurso de ciertos programas académicos para volverlos más atractivos.
- Detectar carreras que podrían revitalizarse si se comunican con otro ángulo.
- Crear contenido propio que vincule tu oferta con las emociones que ya están activas.
No se trata de vender fantasías, sino de traducir las aspiraciones en propuestas educativas realistas, actualizadas y emocionalmente resonantes.
De inspiración a matrícula: convertir cultura en estrategia
Las instituciones que logran leer la cultura popular no se adaptan por oportunismo, sino por inteligencia. Entienden que la ficción moldea lo que los jóvenes desean ser, y que si no se conectan con esa conversación, están perdiendo atención, afinidad y conversiones.
Desde CISD, trabajamos junto a las instituciones educativas diseñando e implementando procesos de cambio y mejora: desde establecer los procesos de planificación hasta la definición de perfiles, campañas y automatización, siempre con foco en resultados sostenibles y crecimiento con propósito.





